GRATITUD EN TIEMPOS DE CAMPAÑA

(English translation at the bottom)

Por Pancho Arce Chiriboga

Ya… Este proyecto que nos ha levantado la esperanza, que nos ha ayudado a reconocernos con el resto de Hispanoamérica y a mirar altivos y muy de frente al mundo, que nos está edificando un país moderno y funcional encima de lo hermoso de nuestra geografía  y lo fascinante de nuestra diversidad étnica, va por al menos otros cuatro años… Nuestros candidatos triunfantes y amables nos han agradecido profusamente porque con nuestros votos es que ahora son victoriosos, pero aunque sean ellos personalmente vencedores en la contienda electoral, el triunfo es también de nosotros.

Nuestros compañeros que pronto asumirán la inmensa responsabilidad de continuar la  forja de la mejor sociedad que ahora vislumbramos, también han cumplido con la cortesía de agradecer a quienes ofrecimos mayores o pequeños aportes a sus campañas, y bien que así sea, pero en realidad, lo que todos hemos hecho no han sido favores personales a los candidatos, ha sido el cumplimiento de nuestra muy personal e ineludible responsabilidad en la medida en que nos ha sido posible en la construcción de esta nueva patria NUESTRA.

Es necesario que, a riesgo de herir susceptibilidades, hagámonos entender que si bien la obligación más notable es de aquellos compañeros que ocupan cargos públicos, ya sea por elección popular o por designación o por concurso, en parte porque perciben una remuneración, en otra parte porque asumimos que tienen más capacidad para el ejercicio de esas funciones, pero principalmente porque nos han hecho creer que sienten un compromiso con nosotros y con este proceso que respaldamos, la responsabilidad es tan nuestra como de ellos.

Entonces, cuando nos agradezcamos por las tareas cumplidas como deber, hagámoslo a nombre de los beneficiarios de nuestra humilde o gloriosa lucha, hagámoslo a nombre de la causa que nos anima, hagámoslo por el pueblo, por la patria, por la humanidad…

La única manifestación de gratitud indispensable y trascendental es entonces el cumplimiento sin excusas de ese compromiso, lo demás no pasa de ser cortesía elemental y en el peor de los casos un protocolo con muy poco de sinceridad. Hay quienes sin haber alzado la voz, ni proferido una palabra soez, ni tener a su haber un exabrupto en toda su vida, traicionan, hacen todo el mal que pueden y roban recursos y esperanzas.

Lo que les damos al dar nuestro voto no es un obsequio ni es un favor, les encomendamos con carácter de obligatorio, una tarea difícil, una lucha encarnizada, un maravilloso deber a nuestros compañeros para que nos ayuden a cambiar la historia, a crear un sistema justo, una sociedad feliz (¡Qué honroso privilegio!).

Gracias a ustedes también compañeros por asumir tan grande pero hermosa responsabilidad. Ahora, a romperse el alma por la patria (Léase, LA GENTE), y cuenten con que también nosotros cumpliremos con nuestro DEBER irrestrictamente desde nuestra familiar trinchera.

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Gracias, Pancho, por esta hermosa redacción.

Hasta la Victoria Siempre!

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Gratitude in Campaign-Time

Written by Pancho Arce Chiriboga

Translated by Fernando Arce

Alright…This trip which has thus far painted such a hopeful future for us, which has helped us re-identify ourselves with the rest of Hispanic-America while giving us the strength and dignity to face the world head-on, that is chiseling a modern and functional country with a beautiful geography and fantastic ethnic diversity to enrich it — this great trip is set to last at least another four years. Our triumphant and grateful candidates have thanked us deeply, for it was with our votes that their victory became possible. But even though the electoral race and political office is now theirs, the real victory is for all of us to share.

Our comrades — who are to assume the immense responsibility of deepening the forging of one of the best societies that we could have ever envisioned — have thanked all of those who’ve in any capacity helped the campaign. However the gesture, while certainly not unnecessary, remains beside the fact that our actions have not been personal favors for the candidates, but the righteous execution of personal and indelible responsibilities that link us to the task of constructing our new Country, in whatever capacity is possible.

At the risk of wounding susceptibilities, it is necessary to understand that if indeed the highest degree of responsibility rests on the shoulders of our comrades who now occupy public offices, be it through popular election, appointment, or lottery — partly due to their remuneration, partly because we assume they’re better equipped for such positions, but principally because they’ve managed to prove their commitment to us and to the process we represent — then the responsibility is as much ours as it is theirs.

Therefore, when we thank ourselves for the duties which we have properly carried out, let’s do it in the name of the benefactors of our humble and glorious fight; let’s do it in the name of the cause that ignites us; let’s do it for the People, for the Father-Land, for Humanity.

The only manifestation of that indispensable and transcendental gratitude can thus only be the unapologetic and dutiful execution of that commitment. Anything more than that can be chalked off as a fundamental courtesy; in the worst of cases, only an insincerely executed protocol, for there exist those that, without having ever raised their voice, ever uttered a profanity, or ever had an unhinged emotional outburst in their life, nevertheless betray, pillage and plunder all of our resources and hopes.

What we give them along with our vote is neither gift nor favor. We commend to them a difficult and obligatory task – a fierce and betrothed fight; a wonderful duty handed to those comrades that have agreed to help us change history and create a just system and a happy society…What an honorable privilege!

We thank you as well, dear comrades, for assuming such immense though beautiful responsibility. Now it is time for you to give your soul for the Father-Land (Read, LA GENTE). And you can continue to count on us  executing our DUTY, faithfully and unfettered from our ever so familiar trench.

Nueve de Octubre – UN ARTÍCULO ESCRITO POR CARLOS MANUEL ÁLVAREZ

ARTÍCULO ORIGINAL: Nueve de octubre.

Cuando yo nací, el Che Guevara ya estaba muerto y su retrato había aparecido en la portada de la revista Life. Hay, ciertamente, pocos rostros tan impresionantes como los rostros de este hombre. Contadas imágenes o palabras provocan una compresión y un sobrecogimiento semejantes a los que sobrevienen con esas fotografías en las que siempre, sea en una posición u otra, en este o en aquel país, como un secreto que no resiste más, se deja ver la estampa misma de la sugestión.

Perdonen la confidencia, pero yo he llegado a su persona desde los terrenos más pueriles, desde las situaciones menos épicas. En caso de que quieran decir algo, ¿qué es lo que dicen los rostros del Che? ¿Hacia dónde, por ejemplo, miraba aquella tarde de 1960 en que Korda lo tomó desprevenido y lo incrustó con fiereza en todas las banderas y todos los pulóveres del mundo?

Los sucesos de La Coubre complementan las connotaciones dramáticas que por sí solas se desprenden de su cara, y hacen que olvidemos algo. El Che observaba los cadáveres, el mar de cubanos rabiosos, el hecho consumado y sin retroceso, el hombre envuelto en el vertiginoso remolino de la historia, el paso del tiempo, las víctimas como causa, pero también como azar, y así, sin que hayamos reparado nunca, la inmanencia le viene porque no mira la guerra con la gravedad o la cercanía de los estadistas, sino con la gravedad o la cercanía de los poetas. El Che era el Che, y era, además, Byron.

Hoy no. Hoy es otra cosa. Y esa condición oblicua no es exactamente la que prende en los eternos rebeldes, en las descafeinadas barricadas contemporáneas, en los adolescentes incendiarios. Los héroes corren dos riesgos gravísimos, siempre latentes. Primero: el hecho de sobrevivir a su propia heroicidad. Segundo: el hecho de no sobrevivirla. Primero: el hecho de que se les mitifique en vida. Segundo: el hecho de que se les mitifique en muerte. Todos los mitos son malos arquetipos de mitos anteriores, los cuales, a su vez, fueron reproducidos sobre el mito de Prometeo, tan falaz.

Los grandes hombres no son grandes hombres. Sus actos íntimos son comunes. Sus actos públicos y sus actos históricos también. Pero tampoco son sujetos de esquina. (No dejen, estudiantes, que los engañen con ninguna de estas farsas.) El Che recorre el continente en moto, y no podía sospechar, tan muchacho como era, que ese viaje era un viaje sin retroceso, un trayecto sin fin. En primera instancia, recorrer Latinoamérica es una acción natural que muchos otros han hecho antes y después.

El Che no sabrá nunca que terminará en México y, por más que se lo haya pensado madrugadas enteras, no sabrá tampoco cómo es que cae en la Sierra Maestra, y después en La Habana, y luego en la ONU, y más tarde en el Congo, y Europa del Este, y de nuevo La Habana, y casi finalmente Bolivia, y por último la muerte, y con la muerte el símbolo que es. Así como otros entran al ruedo del crimen, o de la diplomacia, o del aburrimiento, en algún momento el Che Guevara entró al ruedo de las epopeyas. Un ruedo, en esencia, igual a los demás. Si el crimen cambia la vida de unos pocos, la diplomacia la vida de nadie, y el aburrimiento la vida personal, las epopeyas cambian la vida de millones de personas, y esa es, visto así, la única diferencia, puramente cuantitativa.

Sin embargo, hay otro rasgo distintivo: el rasgo poético. Que no se define en los hechos, sino en el pensamiento. No se define en subir al Granma, sino en la decisión de subir al Granma. No se define en irse a Bolivia, sino en convencerse de que es imprescindible irse a Bolivia, y que para ello tan solo se cuenta con lo que cuenta el resto. Es decir, un cuerpo y un ideal (todos tenemos un ideal, por mezquino que sea). Que tus actos individuales tengan una finalidad colectiva es la verdadera distinción de estos hombres. Entender el destino de la humanidad como tu destino. O darle, en suma, esa explicación.

Lo que hace héroe al héroe es la completa disposición hacia empresas que rebasan sus límites físicos de sujetos normales. Lo que los hace sujetos normales es que a pesar de subordinar la realidad a pretensiones impensadas por el resto, no pueden hacer otra cosa que iniciar las revoluciones de cero, paso a paso, casi inconscientemente, con la misma inexplicable y ordinaria secuencia que alguien comienza un libro, o planifica un atraco, o termina una casa. ¿En qué momento justo los héroes se convierten en héroes? En ninguno. No hay, a pesar de las efemérides, momentos justos. Los héroes se convierten en héroes en el momento que se explican poéticamente. ¿Qué hay, pues, más épico que un poeta? Pero también, ¿qué hay más absurdo?

El asesinato del Che marca el fin de una época, y no deja de ser un acto ejecutado por un rapaz subalterno, un gatillo llevado hacia atrás por un don nadie. Cuando se mitifiquen las ideas, siempre tan férreas, y no los hechos, siempre tan manipulables, entenderemos a plenitud esa aparente contradicción.

La retórica pública establece un orden falso, lleno de imprecisiones y alarmantemente vacío de luminosos detalles. Tres mínimas escenas hacen que para mí el resto de la vida del Che adquiera las connotaciones que supuestamente se pide que tenga. Las tres son en los meses finales de su vida.

La primera cuando le dice a Aleida March, antes de irse para Bolivia, que eso es lo único que le puede dejar, lo único íntimamente suyo. ¿Qué? Una cinta con su voz, donde se escucha un poema de Vallejo y otro de Neruda. Pensemos en todo lo que el Che ha vivido, pensemos en el hombre que se ha ido convirtiendo, en todo lo que ha viajado y en toda la política internacional que ha hecho. Y pensemos luego en cómo lo único íntimamente suyo son esos versos escritos por otros, a esas alturas escritos por nadie.

La segunda ya en Bolivia, en plena guerrilla, cuando se aparta y trepa en un árbol y se roba tiempo para revisar un libro.

Y la tercera, escena que no aparece en ningún lugar, y que no es la fotografía bíblica con ojos entrecerrados de la revista Life, son esos segundos finales en los que el Che yace amarrado en un piso de tierra, de una casa presumiblemente de adobe, sucio, barbudo, en el corazón de la selva sudamericana, definitivamente por el suelo sus utopías, segundos en los que el mundo lo ha dejado solo, segundos en los que no recibe los aplausos de la Asamblea General, segundos durante los cuales nadie marcha por ninguna ciudad con su rostro en ninguna bandera, segundos en los que nadie llega y paga unos dólares y dice hágame el favor de tatuarme al Che Guevara, segundos en los que adelgaza considerablemente, pero no sufre hambre, segundos en los que sueña, en los que se vuelve intermitente y duro como una roca, en los que ni siquiera descubren sus huesos, en los que su guerrilla ya no existe, en los que piensa en Rosario o en sus hijos o, tal como aseguró, en Cuba, aun cuando no sepamos si en verdad lo hizo, segundos en los que sabe que va a morir a manos de vulgares soldados y sabe además que no existe ninguna escapatoria.

Nada de esto lo he aprendido en los oradores de devoción gratuita. El Che es el único muerto que no me parece muerto, pero que duele como si lo acabaran de rematar.

NEW MUSIC!

I’ve come across some new content to add to my “TUNES” page! It’s an up-and-coming band called Black Lady Soul.

Check them out here and then go to their website!

These are some great first steps we’re taking into building that REVOLUTION! The more comrades the better! We need all the talent we can muster to take the Bastards down and keep them down!

ENJOY!!

IF FEAR FALLS IN THE WOODS

By Franc RC

Steel birds sang the fat off of our work day.  I write you in harvest season under
shelter, while stars & stripes still occupy our crops & the poison seeps into our monarchs as cold cancer.

I keep warm in Marley songs, rest far away from my home town.  Lungs catching breaths in between the battle, I’m Moncada este momento, tried 26 times, the 27th leaves behind failure.  Even stronger then saviours cause I live past 30.

Fed on pigs only on the bay, that 1 fine Cuban day.  Putting a cap on dope cause even Fidel cut out cigars but what good can come from categorizing those who still use in jars???

I’m not here to sink into the heArd – “it takes a wolf to catch a wolf” – so serve me up a seal, who even for their own baby’s don’t feel.  Swim with currents of change.  Life lessons from the street on how to better eat.  I was starving for some schooling but the fee hike has me chewing on plastic cutlery.

I am not my job, I am not my gym, I’m not what I didn’t do or who. I am not beliefs, believe me I am energy, dependability for when the shit goes down unexpectedly.

Look back 15 years, ya you’ll find an example of fear, now look further star & find Lee’s words “running water never goes stale,” so I tread back into the future, see life for what it really is, McFly.

The cup can always be half empty but let that shit shatter in the woods, I’m
travelling man, city to city, loco these girls are always so damn pretty.  We create perfect days, by any means necessary.

Negativity chased away, I wish these moments could forever stay but I am not an island, if again I need to strap on armour against violence, know I won’t go down in silence.

It’s 1822, remember me with you.